Conoce el colorido trabajo de la artista Labaribaruska

¿Hasta qué punto una prenda de ropa puede considerarse una pieza de arte? ¿Es la intención del diseñador lo que marca la diferencia? Tras descubrir el trabajo de la artista sevillana Ana Jarén estaba segura de que tenía que pedirle su opinión sobre esos dos campos creativos que en sus ilustraciones se unen tan fácilmente. Por supuesto, mi intención también era saber más sobre su trabajo y conocer quién es Labaribaruska.

– Pregunta obligada para todo artista: ¿cómo y cuándo empezaste a dibujar?

Siempre he dibujado y cuando pienso en mi infancia me recuerdo con un papel y un lápiz. Me gustaba dibujar tanto como jugar a las Barbies.

– ¿Cómo surgió el nombre de Labaribaruska?

Viene de cuando era pequeña y era como mi madre me llamaba. Anuska Labaribaruska. Cuando estaba pensando en un nombre que me identificara este me pareció que tenía un significado especial para mí y me transmitía cosas buenas.

– ¿Desde siempre tu trabajo ha estado ligado a la moda?

Mi carrera profesional empezó en el despacho de comunicación de Blanca Zurita. Fue en esta etapa donde tenía mucho contacto con revistas, con diseñadores de moda, estilistas… y todo esto era una fuente de inspiración inmensa.

– ¿Qué te inspira más, una galería de arte o un desfile de moda?

Fifty fifty. Nunca sé qué es lo que más me va a llamar la atención. Siempre hay algo que me inspira o me da ideas. Tanto para lo que me apetece hacer o para lo que no quiero hacer.

– Me llama la atención que podemos encontrar bastantes de las últimas tendencias en moda representadas en tus ilustraciones. ¿Reflejas tu gusto personal en ellas?

Sí, supongo que es inevitable. Al pintar inconscientemente reflejo todas las cosas que me gustan, que me dan miedo, sentimientos que experimento en determinados momentos… En relación a moda me encanta dibujar tendencias y sobre todo mezclas imposibles. Sobre el papel todo o casi tiene cabida y es una buena forma de jugar con las tendencias en moda.

– ¿Alguna moda que te niegues a seguir, tanto en la vida real como en tu trabajo?

Me niego a seguir cualquier moda que realmente no vaya conmigo, tanto por mi físico como por mi personalidad. Antes de hacer o ponerme algo simplemente porque es tendencia o moda, me paro a pensar antes si realmente me gusta, si me queda bien o si va con mi estilo. En cuanto a mi trabajo, sí creo que tiene más incidencia el concepto moda, porque pretendo que sea una herramienta que refleje el momento que estamos viviendo, para expresarme.

– ¿Hay creaciones propias entre la ropa que llevan los protagonistas de tus ilustraciones?

Sí, suelo meter prints que me gustaría encontrar en el mercado y alguna que otra vez dibujo camisetas que me gustaría ponerme a mí.

– ¿Te gustaría adentrarte en el diseño de ropa en un futuro?

No lo sé. Por ahora no me lo había planteado. Estoy muy centrada en el tema de la ilustración y tendría antes que estudiar diseño para poder pensar si me metería en ese campo. Sí me gustaría lanzar una línea de camisetas con ilustraciones potentes. Por otro lado, he colaborado en alguna ocasión en prints, lo cual he disfrutado mucho. No siendo el diseñador de la prenda pero si aportando mi granito de arena.

– ¿Crees que podemos llamar arte a algunas de las creaciones que pasean por los desfiles de las Fashion Week? ¿O la moda está fuera del concepto de arte?

Para mí la moda es arte. Muchas de las creaciones que podemos ver en la Fashion Week tienen un concepto detrás, una idea, algo que el diseñador nos quiere contar y gracias a la ropa que crea logra ponerse en contacto con el público. La ropa no es sólo ropa en ese momento, es un lienzo donde el diseñador se abre al público.

… y un breve ataque de preguntas rápidas…

  • ¿Cuál es tu material de dibujo favorito? Rotuladores.
  • ¿Una ilustradora a la que admires? Paula Bonet.
  • ¿Y un diseñador? Duyos y Antonio García (no podría elegir).
  • ¿Sevilla o Madrid? Las dos son mi hogar. No podría quedarme con una.

Publicado originalmente en My Madness

El DIY es tu amigo

Como dijo Antoine Lavoisier “la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma”. Aunque no vamos a hablar de la Ley de la Conservación de la Materia, podemos basarnos en ella para este artículo, ¡y a la vez aprender Ciencia! La ropa sí se crea, y cuesta conseguirla, pero podemos obviar la destrucción, y pasar a la transformación. ¿Cómo conseguir volver a ponerte esa chaqueta vaquera que aún te está bien después de 20 años, o que esas zapatillas baratas sean tu par favorito? DIY es la respuesta.

¿Qué es el DIY? Son las siglas de las palabras en inglés Do It Yourself, es decir, “hazlo tú mismo”. Si alguna prenda ha llamado tu atención esta temporada, no dirijas tus pasos hacia esas tiendas que te atraen malvadamente con sus brillantes y blancos escaparates, no. En cambio, investiga tu armario; prepárate cual Sherlock para encontrar, entre esas prendas que no te acordabas que tenías, las piezas que pueden volver a la vida como tu nuevo conjunto favorito que te pondrás en cualquier tipo de ocasión. Como los vaqueros.

Para comprender mejor este concepto, tres expertas en reutilizar todo lo que cae en sus manos, y contarlo en sus blogs en español, nos dan su definición de DIY.

Marta es barcelonesa y diseñadora gráfica. Además, es la persona detrás del blog 2nd Funniest Thing, realiza talleres, lleva adelante una tienda, un estudio de diseño y comunicación, y lo más impresionante, es capaz de transformar un vestido en un bolso. Esta especialista en accesorios nos define ampliamente qué es el DIY para ella:

“Aunque antes no usáramos esta palabra tan estupending, el DIY siempre nos ha acompañado. Pienso que en realidad el Do it yourself, es una actitud frente a la vida. Atreverse con todo para hacer más en lugar de tanto comprar porque al fin y al cabo, necesitar menos es sinónimo de Libertad. Es el momento de recuperar el sentido común que perdimos al dejar de reparar, reciclar y reutilizar. Y con esto no me refiero a que nos convirtamos en “perroflautas” o “abrazadores de árboles”, ni hablar. Nuestras manos son capaces de crear piezas tan increíblemente modernosas como prácticas para cubrir nuestras necesidades. Vamos que, viendo el panorama actual, o nos pasamos todos al lado DIY o esto va a reventar… ¡Al ataque fieras!”

¿Para qué comprar algo nuevo, si podemos conseguirlo dando unos retoques a una prenda que ya se encuentra en nuestro cajón? No solo es una cuestión económica (si bien se trata de un punto a favor importante), el DIY se enfrenta al consumismo disparatado en el que caemos de forma inconsciente en muchas ocasiones.

Nuestra segunda invitada en este especial de “DIY es tu amigo” es la mexicana Claudia González, quien lleva compartiendo sus proyectos de costura desde 2009 en su blog Clo by Clau. Desde entonces, sus ideas han dado lugar a proyectos DIY de moda, incluyendo accesorios e incluso ropa para niños.

“Para mí DIY significa que puedes crear o adaptar cualquier prenda, accesorio o artículo que te guste y así obtener algo hecho 100% a tu gusto y presupuesto, que además será único ya que tendrá tu toque personal”.

Ahorro de dinero, lucha contra el consumismo y, como añade Claudia, personalización. Algo por lo que la gente está dispuesta a pagar grandes cantidades y así conseguir esa falsa autenticidad a manos de otros. Bien, solo puedo decir: ¡hazlo tú!

Desde Vigo se escribe My White Idea. ¿La bloguera que está detrás? Es Veva Piñeiro y su blog presenta consejos de DIY y tutoriales para crear accesorios de todo tipo. Y, atención, ha conseguido que una camiseta gratuita de publicidad acabe convertida en un perfecto top para el verano. ¿Qué no se puede conseguir con el DIY?

“Para mí el DIY engloba muchas cosas, la primera satisfacer mis inquietudes creativas, la segunda dar una segunda vida a prendas o complementos que ya no me gustan o tengo aburridos y por último, dar un toque único y personal. Para mí el DIY perfecto es en el que se consigue un resultado profesional, en poco tiempo, por poco dinero y que es sencillo de hacer”.

La última frase no puede resumir mejor este concepto. Eso sí, puede que el DIY no nos resulte tan fácil, y también es posible que nos preocupe la carencia absoluta de cualquier tipo de creatividad, pero lo bueno es que para eso está internet (Pinterest también es tu amigo) y están ellas, sus ideas (que amablemente comparten), y sus interesantes blogs llenos de explicaciones. Y si el inglés no es un inconveniente, estos otros dos blogs, que dejan claro con sus nombres que ellas sí DIY, pueden ser una buena fuente de inspiración: psimadethis y thanksimadeitblog.

Y para ti, ¿qué es el DIY?

Foto: Clau de Clo by Clau

Texto: Ana Fernández

Publicado en My Madness

El teatro de la Fashion Week y sus camerinos

El mundo de la moda esconde muchos secretos, algunos más oscuros que otros, a los que no todo el mundo tiene acceso. La locura que tiene lugar entre bastidores antes, durante y después de un desfile es uno de ellos. Unos minutos de estrés que comparten diseñadores, modelos, estilistas, maquilladores y los fotógrafos que buscan enseñar esa parte algo desconocida de toda Fashion Week. Pero a veces una imagen no vale más que mil palabras.
Como ocurre con cualquier gran evento, la preparación previa requiere esfuerzo y una gran cantidad de nervios. Limar detalles de medio año de trabajo desde luego estresa a cualquiera. ¿Qué ocurre minutos antes de que los modelos pisen la pasarela? Mientras los invitados se sientan, encontramos al equipo de estilistas que, con una brocha en una mano y un peine en la otra, persiguen a los modelos por todo el espacio. Moños que se desmoronan, uñas falsas que se pierden por el camino, arrugas invisibles en camisas que no están arregladas correctamente… Hay que estar prevenidos, nada puede fallar.
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Si tuviera que buscar una analogía al movimiento que tiene lugar detrás de la pasarela, sería el de los bastidores de un teatro. Ambos tienen el mismo procedimiento y ambiente antes de su propia función: tenemos a los modelos que interpretarán su papel al desfilar por el “escenario”, y al “director”, que quiere mostrar su obra de la manera más perfecta posible. Música, luces. Los modelos deben salir en el momento oportuno, y para ello ¡hay hasta un apuntador! Tras cada señal del mismo, el modelo cambia su expresión y se mete en el personaje. Mientras, el diseñador se mueve de un lado a otro ultimando los detalles a la vez que mantiene un ojo en la gran pantalla que muestra el desfile.
Pero entre estos dos espectáculos hay una diferencia esencial: el tiempo. Las obras se dividen en actos, dándoles cierta tranquilidad a los actores a la hora de cambiarse de vestuario, los modelos apenas tienen unos cuantos segundos para hacerlo. Desde que dejan la pasarela empiezan a desvestirse, todo mientras aceptan de nuevo los retoques de los maquilladores, las directrices del diseñador y posan ante las cámaras que no paran de bombardearles a fotografías hasta iluminar la oscura sala. Mucho ruido y poco tiempo.
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Se acerca el acto final y los nervios llegan a su punto álgido. Es el momento en el que todos los modelos deben salir en fila y mostrar la obra en su totalidad. El backstage entonces contiene el aliento mientras todas las miradas se dirigen al monitor, confiando en que esos últimos segundos transcurran sin imprevistos, y analizando la reacción del público. A pesar del aparente caos de los últimos minutos, todo estaba bajo control, resultado de mucha preparación y coordinación. Los aplausos comienzan de nuevo, y la breve aparición del “director” en el escenario tiene lugar. Más aplausos tras volver a la sala, saludos del diseñador al equipo y a las personas VIP que se acercan tras el desfile.
Y ahí concluye medio año de trabajo y esfuerzo, de forma muy rápida. El siguiente paso es pensar en la próxima colección, aunque eso puede esperar hasta que termine la after party.

Artículo para My Madness